miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cuéntame lo que escribes

Una nube viajando de prisa, lo opaco intentando resplandecer, pinceles que no pintan, la huella marcada. Comienzo creyendo que te quieres marchar, que en medio de la carrera te vas a abandonar, que justo aquí vas a parar, y justo cuando empiezo por convencerme, bebes un último aliento y me dices:
- ¿Qué harás después de todo?
y yo sólo respondo:
+ Esperaré a que te quedes, a que demuestres que eres más de lo que pensé, de lo que pensamos, de que vas avanzando y no retrocediendo ni arrancando a un estero a mitad de camino.
- Bésame.
+ ¿Me quieres?..
Y todo se concentra en ese instante,  en ese segundo, el mundo se detiene, mi corazón quiere salir.. Allí fue cuando me di cuenta de que no valía la pena, de que si lo estaba dudando, jamás dejaría de hacerlo...

-No me gusta.
+ Aún no termino.
- Lo sé, pero no me gusta, intentas demostrar de que es mía la culpa, cuando es compartida. Tal vez sólo no lograbas percibir algo que te di todo el tiempo.
+ Quería ignorarlo.
- ¿Para qué? ¿para que me veas rogando?
+ Sí, exactamente eso es lo que quiero, lo que quise y lo que querré, si no eres capaz de suplicarme, jamás lo comprenderé.

Este es el momento en el que lo que pensaba sucedió, este es el momento en el que dimos un giro de 180°, este fue el momento en el que creí que mi vida terminaría, me sentía morir, y todo por culpa de un adiós.
Hoy no te veo, hoy no te escucho, sólo me queda el recuerdo de tu aroma cada vez que paso por nuestras calles, sólo me quedan las fotos, las cartas, las canciones, todo lo que nos dijimos, lo que no, las mentiras, las verdades, las risas, los llantos, todo eso que te martiriza después de que tanto lo disfrutaste, todo eso que algún día amaste, y ahora detestas aún seguir amando, todo eso que fue tu todo y que luego se convierte en nada y gran causal del presente y detestable todo, y todo a causa de un "cuéntame lo que escribes".

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